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¿Cuántos días necesitas en Japón? Mi reparto real tras 14 días

Si estás empezando a planificar Japón, seguramente ya te has topado con el mismo caos que yo: cada web te dice una cosa distinta, la lista de sitios no para de crecer y no hay forma de saber si te llegan diez días o necesitas un mes. Voy a ahorrarte semanas de dudas.

Para un primer viaje, dos semanas son el punto dulce. Pero el número de días importa menos de lo que crees. Lo que de verdad decide si vuelves encantado o reventado es cómo repartes esos días, y ahí casi todo el mundo comete el mismo error. Yo estuve catorce días, solo y en pleno julio, así que te voy a contar mi reparto real: lo que repetiría sin pensarlo, lo único que cambiaría y, sobre todo, cómo adaptarlo a los días que tengas tú y a la época en la que viajes.

La ruta que vas a ver recomendada en casi todas partes es la llamada Golden Route: Tokio, Kioto y Osaka, a veces con Hiroshima, en algún punto entre una y dos semanas. Yo la seguí en lo esencial, pero con dos cambios propios que acabaron siendo de lo mejor del viaje.

La regla que te va a ahorrar el viaje: quita ciudades, no horas

En algún momento de la planificación te vas a dar cuenta de que no te caben todos los sitios. Nos pasa a todos. Y vas a sentir la tentación de recortar un poco de cada uno: media mañana menos por aquí, un templo menos por allá. No lo hagas. Es la forma más segura de dejar el viaje a medias en todas partes a la vez.

Cada ciudad de Japón tiene un mínimo de días por debajo del cual deja de merecer la pena. Tokio necesita varios porque cada barrio funciona casi como una ciudad distinta: no tiene nada que ver Asakusa, tranquila y de templos, con la locura de neón de Shibuya o las tiendas de Akihabara. Kioto, el corazón cultural del país, se disfruta con calma o no se disfruta. Si intentas encajarlos todos limando horas, sales sin haber entendido ninguno.

Así que quédate con esto: si te sobran sitios, elimina una ciudad entera de la ruta antes que robarle tiempo a las que dejas. Pocos sitios bien vividos rinden mucho más que muchos a medias.

Cuántos días necesitas, según tu caso

Con 14 días tienes el viaje redondo para una primera vez, sin vivir dentro de un tren. Este fue mi reparto, y lo repetiría casi entero:

  • Seis días en Tokio, uno de ellos de excursión a Nikko, un conjunto de templos espectaculares metidos en plena montaña a un par de horas de la ciudad.
  • Una noche en Kanazawa, una ciudad mediana con castillo, barrio de samuráis y uno de los jardines más bonitos del país, y con mucha menos gente que Kioto.
  • Cuatro noches en Kioto, el epicentro de los templos, con un día de excursión a Nara (la de los ciervos sueltos y el Gran Buda).
  • Día y medio para Hiroshima y Miyajima, durmiendo en la isla. Ahora te explico por qué es una de las mejores decisiones que puedes tomar.
  • Una noche en Osaka, con una mañana en Himeji para ver el castillo más impresionante de Japón.

Si has ojeado otros itinerarios, habrás visto que casi todos le dan a Tokio tres o cuatro días y meten Hakone, la zona de aguas termales con vistas al monte Fuji. Yo cambié dos cosas a conciencia: le di a Tokio seis días y sustituí Hakone por la excursión a Nikko y por esa noche en Kanazawa. Y son justo esos dos cambios los que más te recomiendo.

Seis días en Tokio no me sobraron, y a ti tampoco te van a sobrar: cinco te dan para recorrer los grandes barrios sin correr, y el sexto merece la pena guardarlo para salir de la ciudad un día. A Kioto, en cambio, no le habría puesto un quinto día, y aquí discrepo un poco del consenso: mucha gente te dirá que con cuatro noches Kioto se queda corto. A mí no me lo parecieron, y la razón es la de siempre. El problema de Kioto no es que falten días, es que se llena. Kiyomizu-dera, su templo más famoso (una gran terraza de madera asomada a la ladera), es una maravilla si vas a primera hora y una ratonera si llegas a media mañana. Con Fushimi Inari, los túneles de miles de puertas naranjas, pasa igual: cuanto más subes y más tarde vas, menos gente y mejor luz. En Kioto, madrugar y elegir bien las horas te cunde más que un día extra.

La noche en Miyajima merece un aparte, porque es el mejor truco de toda la ruta. Miyajima es la isla del famoso torii que parece flotar sobre el mar, y casi todo el mundo la visita en una excursión de día desde Hiroshima y se marcha. Duerme allí. Cuando cae la tarde la isla se vacía, el torii se ilumina y te quedas prácticamente solo, con los ciervos paseando por las calles. Pasas de hacer la foto famosa a vivir uno de los momentos más especiales del viaje, y no te cuesta ni un día más: solo cambia dónde pones la cabeza esa noche.

Con 10 días el viaje sigue siendo estupendo, pero tienes que renunciar a algo, y yo tengo claro a qué: quitaría Kanazawa. Me cuesta decirlo porque fue una de las grandes sorpresas del viaje, pero si vas justo de tiempo, Kioto ya te da esa dosis de Japón tradicional con más fuerza. Usa esos días para respirar en Tokio y Kioto en lugar de ir con la lengua fuera.

Con 7 días o menos, sé honesto contigo mismo: no vas a "ver Japón", y no pasa nada. Quédate con dos bases, Tokio y Kioto, y Nara como única excursión. Es un primer bocado buenísimo y te vas a ir con ganas de volver, que es exactamente como debe terminar un viaje corto.

Con 3 semanas te puedes permitir todo lo que a mí me faltó: ese día de más que le robé a Kanazawa, dos noches en Miyajima en vez de una y, sobre todo, tiempo para ciudades pequeñas y sitios secundarios. Si tienes ese lujo, no lo gastes en meter más iconos famosos; gástalo en ir más despacio. Te lo dice alguien a quien lo que más le marcó no fueron los grandes nombres, sino los rincones tranquilos.

La época en la que viajes también cambia los días

Cuántos días necesitas depende también de cuándo vayas, y conviene pensarlo antes de cerrar la ruta. Si puedes elegir, las dos épocas que casi todo el mundo recomienda son la primavera tardía (de mediados de abril a mayo) y el principio del otoño (de finales de septiembre a octubre): buen tiempo y multitudes llevaderas.

Yo fui en pleno julio, que es justo lo contrario, y el calor y la humedad me condicionaron más que las multitudes. Podía seguir visitando cosas, pero a media tarde se me caían la energía y las ganas. Acabé sacando lo de aire libre a primera y última hora del día y guardando los interiores (museos, templos con sombra, algún centro comercial con aire acondicionado) para las horas de más bochorno. Para ti, la consecuencia es concreta: si viajas en verano, cuenta con rendir menos por día y súmale a tu ruta uno o dos días de colchón. En verano, más días no significan ver más cosas; significan aguantar mejor el ritmo.

Si vas en primavera u otoño, que son las mejores épocas de clima, el problema se te da la vuelta. El tiempo acompaña y puedes exprimir cada día de sol a sol, pero te vas a encontrar mucha más gente, sobre todo en Kioto en temporada de cerezos o de hojas rojas. Ahí no vas a querer días de colchón para el calor, sino para madrugar y esquivar las aglomeraciones en los sitios estrella. Y si vas en invierno, tendrás los templos casi vacíos y el frío como única pega; te cunde el día, pero se te va antes la luz, así que aprovecha bien las mañanas.

Mi recomendación, y lo que ojalá me hubieran dicho antes de ir

Si tuviera que resumírtelo en una frase: para tu primer viaje, apunta a dos semanas y cinco bases, deja fija la noche en Miyajima si pasas por Hiroshima y, si puedes estirar el viaje, dale esos días a las ciudades pequeñas antes que a otro icono más.

Y déjame cerrar con lo que a mí me habría venido bien escuchar, porque estás justo donde estaba yo hace unos meses: con la lista interminable y la sensación de que hay que verlo todo. No hace falta. Japón no se agota en un viaje, y lo que mejor recuerdo no son los grandes iconos que salían en todas partes, sino los barrios tranquilos, un par de ciudades pequeñas y algunas decisiones logísticas que me cambiaron días enteros. Si sales de casa con la idea de vivir bien unos cuantos sitios en lugar de tachar treinta de una lista, ya tienes ganado lo más importante. Lo demás, los días, se acaban colocando solos.